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Villon, François: Balada de los ahorcados (L’epitaphe en forme de ballade que feit Villon pour luy et ses compagnons, s’attendant estre pendu avec eulx Spanyol nyelven)

Villon, François portréja

L’epitaphe en forme de ballade que feit Villon pour luy et ses compagnons, s’attendant estre pendu avec eulx (Francia)

Freres humains, qui après nous vivez,
N’ayez les cueurs contre nous endurcis,
Car, se pitié de nous povres avez,
Dieu en aura plus tost de vous mercis.
Vous nous voyez cy attachez cinq, six.
Quant de la chair, que trop avons nourrie,
Elle est pieça devorée et pourrie,
Et nous, les os, devenons cendre et pouldre.
De nostre mal personne ne s’en rie,
Mais priez Dieu que tous nous vueille absouldre.

Se vous clamons, freres, pas n’en devez
Avoir desdaing, quoyque fusmes occis
Par justice. Toutesfois, vous sçavez
Que tous les hommes n’ont pas bon sens rassis;
Intercedez doncques, de cueur rassis,
Envers le Filz de la Vierge Marie,
Que sa grace ne soit pour nous tarie,
Nous préservant de l’infernale fouldre.
Nous sommes morts, ame ne nous harie;
Mais priez Dieu que tous nous vueille absouldre.

La pluye nous a debuez et lavez,
Et le soleil dessechez et noircis;
Pies, corbeaulx, nous ont les yeux cavez,
Et arrachez la barbe et les sourcilz.
Jamais, nul temps, nous ne sommes assis,
Puis çà, puis là, comme le vent varie,
A son plaisir, sans cesser, nous charrie,
Plus becquetez d’oyseaulx que dez à couldre.
Ne soyez donc de nostre confrairie,
Mais priez Dieu que tous nous vueille absouldre.

ENVOI

Prince Jesus, qui sur tous seigneurie,
Garde qu’Enfer n’ayt de nous la maistrie:
A luy n’ayons que faire ne que souldre.
Hommes, icy n’usez de mocquerie,
Mais priez Dieu que tous nous vueille absouldre.



KiadóBudapest, Magvető Kiadó
Az idézet forrásaSzerb Antal: Száz vers. Negyedik kiadás. 202, 204. p.

Balada de los ahorcados (Spanyol)

Hermanos humanos, que viven después de nosotros,
no tengan contra nosotros endurecidos corazones,
pues, teniendo piedad de nuestras pobres almas,
Dios la tendrá antes de ustedes.
Aquí nos ven atados, cinco o seis:
en cuanto a la carne, que hemos alimentado en demasía,
hace tiempo que está podrida y devorada
y los huesos, nosotros, ceniza y polvo nos volvemos.
De nuestros males no se burle nadie;
pero rueguen que a todos Dios nos quiera absolver.

Si hermanos nos llamamos, en nuestro clamor sin desdén
nos traten, aunque hayamos sido muertos
por Justicia. Pues deben entender
que no todos los hombres pueden ser sensatos;
perdónennos ahora, ya que hemos partido
hacia el hijo de la Virgen María;
que su gracia no nos sea negada
y pueda preservarnos del rayo infernal.
Muertos estamos, que nadie nos moleste:
pero rueguen que a todos Dios nos quiera absolver.

La lluvia nos ha limpiado y lavado,
y el sol desecado y ennegrecido;
urracas, cuervos, nos han cavado los ojos
y arrancado la barba y nuestras cejas.
Nunca jamás, ni un instante, pudimos sentarnos:
luego aquí, luego allá, como varía el viento,
a su placer sin cesar nos acarrea,
siendo más picoteados por los pájaros que dedales de coser.
De nuestra cofradía nadie sea:
pero rueguen que a todos Dios nos quiera absolver.

Envío

Príncipe Jesús, que sobre todo reinas,
guarda que el Infierno no tenga sobre nosotros dominio:
nada tenemos que hacer con él ni que pagarle.
Hombres, en esto no hay ninguna burla:
pero rueguen que a todos Dios nos quiera absolver.



FeltöltőP. T.
Az idézet forrásahttp://www.ciudadseva.com

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